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Chihuahua en primer lugar de violencia exhibe el fracaso del PAN para gobernar con orden

pormrojas270598@gmail.com

Ene 11, 2026

Chihuahua vive hoy una realidad que desmiente cualquier intento de maquillaje político y exhibe con claridad el fracaso del Partido Acción Nacional en materia de seguridad. Mientras a nivel nacional se reporta una tendencia a la baja en homicidios, el estado se mantiene en la zona roja, desacoplado de cualquier mejora y convertido en uno de los territorios más violentos del país. Esta paradoja no es casualidad: es el resultado de años de mala conducción, falta de mando y una estrategia local que nunca estuvo a la altura del desafío.

Los datos son contundentes y no admiten interpretación benévola. Chihuahua cerró 2025 con 1,791 homicidios dolosos, casi el 8% del total nacional, lo que equivale a cerca de cinco asesinatos diarios durante todo el año. Esta cifra coloca al estado entre los primeros lugares de violencia en México y confirma que el PAN fue incapaz de contener una dinámica criminal que se volvió constante, cotidiana y profundamente normalizada.

Lejos de corregirse, el problema se agravó al inicio de 2026. En los primeros días del año, Chihuahua llegó a ocupar el primer lugar nacional en homicidios diarios, acompañado de hechos de alto impacto como desapariciones, ejecuciones múltiples y hallazgos de cuerpos con signos de extrema violencia. Estos patrones no reflejan delitos aislados, sino control territorial, operación criminal organizada e impunidad, síntomas claros de un gobierno rebasado.

Incluso la capital del estado, que en 2025 presumió reducciones porcentuales, arrancó el año con episodios violentos inaceptables. Esto confirma que el problema no es estadístico, sino estructural. Bajo el PAN, la violencia se volvió parte del paisaje y del discurso cotidiano, una señal de derrota social y política. Cuando una sociedad se acostumbra a los homicidios, el fracaso ya no es solo policial, es institucional.

Chihuahua necesita orden y transformación, pero el PAN demostró no tener ni la capacidad ni la voluntad para encabezar ese cambio. La seguridad no puede seguir siendo propaganda ni excusa técnica. Administrar discursos en lugar de administrar el territorio fue la apuesta panista, y el resultado está a la vista: un estado atrapado en la violencia. La crisis actual es una herencia directa de un modelo fallido que dejó a Chihuahua como número uno en homicidios y sin rumbo claro para salir de esa espiral.

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