Un operativo en Tihuatlán desarticula una célula criminal; entre los ocho detenidos figura Heriberto “N”, hermano de la funcionaria Estefani Galassi, y el exesposo de una excandidata de Morena.
La narrativa de “honestidad” de la cuarta transformación en Veracruz se ha desmoronado tras un operativo de la Fiscalía General del Estado (FGE) este lunes 30 de marzo de 2026. En un cateo realizado en la colonia Magisterial del municipio de Tihuatlán, fuerzas federales y estatales detuvieron a ocho personas vinculadas a una célula delictiva generadora de violencia. Lo que comenzó como un golpe al narcomenudeo terminó salpicando las oficinas más altas del Gobierno Federal en la zona norte del estado.
Entre los detenidos se identificó a Heriberto “N”, hermano consanguíneo de Estefani Galassi Gómez, quien se desempeña como delegada regional de los Programas del Bienestar en la zona de Poza Rica. La captura no fue menor: a los detenidos se les aseguraron diversas maletas que contenían dosis masivas de hierba verde (marihuana), además de sustancias con características de cristal y cocaína. Mientras la delegada Galassi se encarga de la logística de los apoyos sociales, su hermano presuntamente operaba en un inmueble señalado como centro de distribución de narcóticos.
El escándalo no termina ahí. Dentro del mismo grupo de capturados figura el exesposo de Mirta Idalia García García, quien fuera secretaria del Ayuntamiento y excandidata de Morena a la alcaldía de Tihuatlán en las elecciones de 2025. Aunque la política morenista publicó un comunicado apresurado para deslindarse de su expareja, la cercanía de estos personajes con las estructuras de poder del partido oficialista deja en claro que el crimen organizado ha permeado profundamente en los círculos de confianza de la 4T en Veracruz.
Los ocho detenidos, identificados como Raúl Birzabith “N”, Ana Karen “N”, Bernny Arain “N”, Denilsson José “N”, Atanacia “N”, Salustio “N”, Gloria “N” y el mencionado Heriberto “N”, enfrentan cargos por delitos contra la salud, cohecho y resistencia a la autoridad. La fiscalía investiga si esta célula recibía protección política para operar la venta de droga en la región de Poza Rica y Tihuatlán. Mientras el gobernador Cuitláhuac García guarda silencio sobre los “hermanos incómodos” de sus funcionarias, la realidad en el norte de Veracruz confirma que los programas sociales y el crimen comparten, en muchos casos, el mismo techo.
