La estrategia comunicativa de la gobernadora Layda Sansores resalta bajas en delitos, pero los datos oficiales revelan aumentos en homicidios, percepción de inseguridad al alza y otros delitos de alto impacto, ofreciendo una imagen incompleta y poco transparente.
Desde publicaciones oficiales y transmisiones como el “Martes del Jaguar”, la mandataria de Campeche ha difundido que la entidad mantiene bajas tasas de homicidio doloso y que su política de seguridad ha generado resultados positivos frente a años anteriores.
Sin embargo, el análisis oficial de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestra un panorama más complejo. En 2025, Campeche registró cerca de 80 homicidios dolosos acumulados entre enero y octubre, una cifra mayor que la de periodos comparables de años anteriores, con múltiples meses presentando aumentos.
Especialmente en la capital del estado, los homicidios dolosos se dispararon, pasando de 5 casos en los primeros siete meses de 2024 a 18 en 2025, un crecimiento que lo colocó entre las capitales con mayor incremento del país en crímenes de este tipo.
Más allá de homicidios, reportes basados en datos oficiales también señalan que otros delitos como femicidios, extorsión y narcomenudeo han mostrado tendencias al alza en 2025 frente a 2024, lo que deteriora aún más la percepción de seguridad entre la ciudadanía.
Y esa percepción es clave: encuestas de percepción ciudadana y datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indican que el porcentaje de personas que se siente insegura en la ciudad de Campeche ha aumentado significativamente en los últimos años, reflejando desconfianza hacia las instituciones encargadas de la seguridad pública.
En este contexto, la insistencia en presentar únicamente cifras relativas y positivas sin abordar los aumentos en delitos ni las preocupaciones sociales reales genera un contraste evidente entre la narrativa digital y la experiencia de quienes viven con miedo y desconfianza en sus comunidades.
El contraste entre la narrativa optimista difundida en plataformas digitales y los reportes sociales y mediáticos sugiere que la discusión sobre seguridad en Campeche está lejos de resolverse y demanda mayor claridad, coordinación y rendición de cuentas.
