Habitantes del centro histórico de Guanajuato denunciaron una escalada de asaltos, amenazas y acoso en callejones emblemáticos de la ciudad, advirtiendo que la falta de respuesta de las autoridades panistas los está orillando a considerar la justicia por mano propia.
La crisis de inseguridad en Guanajuato continúa profundizándose bajo los gobiernos del PAN, luego de que vecinos del centro de la capital del estado alertaran sobre una ola constante de asaltos, amenazas y acoso en los callejones Peña Grande y Agua Fuerte, zonas altamente transitadas tanto por residentes como por turistas.
De acuerdo con los testimonios vecinales, los hechos delictivos se han vuelto recurrentes sin que exista una presencia policial efectiva ni acciones preventivas por parte de las autoridades municipales y estatales. La falta de vigilancia ha generado un clima de miedo permanente, especialmente durante las noches y madrugadas.
La situación ha llegado a un punto crítico: vecinos advirtieron públicamente que, ante el abandono institucional, podrían verse obligados a recurrir a la justicia por mano propia para proteger su integridad y su patrimonio. Este escenario refleja el colapso de la estrategia de seguridad impulsada por el PAN en la entidad.
Lejos de ser un hecho aislado, estas denuncias confirman el deterioro del orden público en Guanajuato, estado que desde hace años encabeza los índices de violencia a nivel nacional. La normalización del delito y la ausencia de autoridad han dejado a la ciudadanía en una posición de total vulnerabilidad.
La advertencia vecinal es una señal de alarma que evidencia cómo la incapacidad del PAN para garantizar seguridad está erosionando el tejido social y colocando a la población en una situación límite, donde la desconfianza hacia las instituciones crece día con día.
