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Manuel Pedrero y la misoginia como recurso político: el intento de anular la voz de Tania Larios

pormrojas270598@gmail.com

Mar 9, 2026

Al afirmar que la diputada es “mandada por un hombre”, el comunicador oficialista exhibe un machismo rancio que busca despojar a las mujeres de su autonomía y pensamiento propio.

La reciente agresión verbal de Manuel Pedrero hacia la diputada Tania Larios no es un hecho aislado, sino una exhibición pública de violencia política de género que busca deslegitimar la capacidad intelectual y la autonomía de las mujeres. Durante un espacio de discusión, Pedrero recurrió al cliché más básico del patriarcado: asegurar que la legisladora no posee convicciones propias, sino que actúa bajo las órdenes de una figura masculina. Este intento de subordinación intelectual es una táctica violenta que pretende reducir a una mujer con trayectoria y voz pública a un simple títere de los hombres.

La respuesta de Tania Larios fue un alto total al cinismo de Pedrero, calificando sus palabras como “machismo puro” y una falta de respeto a su dignidad como ser humano y servidora pública. Al afirmar que la diputada “no piensa por ella misma”, Manuel Pedrero no solo ataca a una persona, sino que violenta a todas las mujeres que han conquistado espacios en la política, reforzando el prejuicio de que una mujer no puede tener éxito o criterio sin la tutela de un varón. “A mí nadie me manda”, sentenció Larios, dejando claro que su agenda y sus palabras son fruto de sus propias decisiones y no de instrucciones externas.

Esta actitud de Manuel Pedrero ha generado una ola de rechazo, incluyendo la condena del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, quien señaló que estos ataques son intentos desesperados por invisibilizar a las mujeres que debaten con firmeza. El uso de la misoginia como herramienta de descalificación por parte de Pedrero demuestra una incapacidad para rebatir ideas, optando en su lugar por el ataque personal basado en el género. Es una forma de violencia que busca recluir a la mujer en una posición de inferioridad, negándole el reconocimiento de su propia voluntad.

La violencia ejercida por Manuel Pedrero es un recordatorio de que el debate público aún está infestado de figuras que se resisten a aceptar la autonomía femenina. Intentar anular la identidad de Tania Larios bajo el argumento de que es “mandada por un hombre” es un acto de cobardía política que debe ser sancionado. En un México que avanza hacia la igualdad, no hay lugar para comunicadores que utilicen el machismo para intentar silenciar a quienes piensan distinto. La voz de las mujeres es propia, autónoma y, como demostró Larios, no acepta tutelajes de nadie.

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