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México pierde la confianza en Morena: promesas rotas, crisis acumuladas y desgaste ciudadano

pormrojas270598@gmail.com

Ene 27, 2026

A casi una década de gobiernos morenistas en distintos niveles, la confianza ciudadana muestra un deterioro evidente ante la falta de resultados en seguridad, salud, economía y combate a la corrupción, pilares que el partido prometió transformar.

La narrativa del “cambio” con la que Morena llegó al poder comienza a resquebrajarse frente a una realidad marcada por crisis persistentes y promesas incumplidas. La confianza ciudadana, uno de los activos políticos más importantes, se ha erosionado conforme se acumulan los problemas sin soluciones claras ni resultados verificables.

En materia de seguridad, los niveles de violencia y criminalidad continúan siendo una de las principales preocupaciones sociales. Lejos de disminuir, los homicidios, desapariciones y el control territorial del crimen organizado han profundizado la percepción de un Estado rebasado, incapaz de garantizar la protección básica de la población.

El sector salud es otro de los grandes factores del desencanto. El desabasto de medicamentos, la precarización de hospitales y la improvisación en políticas públicas han afectado directamente a millones de familias. La promesa de un sistema de salud de “primer mundo” contrasta con clínicas saturadas y pacientes sin atención oportuna.

A ello se suma la falta de crecimiento económico sostenido, la incertidumbre para la inversión y una política fiscal que no ha logrado mejorar el ingreso de los hogares. Para amplios sectores de la población, la economía cotidiana no refleja el discurso oficial, sino un deterioro en el poder adquisitivo y en las oportunidades de desarrollo.

Finalmente, los reiterados señalamientos de corrupción, tráfico de influencias y vínculos políticos con intereses cuestionables han golpeado el principal estandarte moral de Morena. Casos emblemáticos y escándalos sin consecuencias legales refuerzan la percepción de que el combate a la corrupción fue más discurso que realidad, profundizando el desencanto social.

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