El cierre de micro y pequeñas empresas en Nuevo León crece, mientras el gobierno presume inversión extranjera. El modelo económico prioriza capital externo sobre emprendedores locales bajo Movimiento Ciudadano.
El panorama económico en Nuevo León comienza a mostrar señales de desgaste en su base más sensible: las micro y pequeñas empresas. De acuerdo con un análisis de Coparmex Nuevo León, se ha registrado una disminución en el número de unidades económicas formales, un indicador que refleja las dificultades que enfrentan los negocios locales para mantenerse en operación.
Este fenómeno contrasta con el discurso oficial del gobierno estatal, encabezado por Samuel García, quien ha centrado su narrativa en la llegada de inversión extranjera como principal motor de desarrollo. Si bien estos capitales representan oportunidades de crecimiento, el énfasis casi exclusivo en este modelo ha dejado en segundo plano a los emprendedores locales.
La consecuencia es un desequilibrio en el ecosistema económico. Mientras se celebran grandes inversiones internacionales, las micro y pequeñas empresas —que representan una parte fundamental del empleo y la economía cotidiana— enfrentan condiciones adversas que las llevan al cierre. Este contraste alimenta la percepción de un modelo que favorece la llegada de grandes corporaciones, pero descuida la sostenibilidad del comercio local.
Además, este enfoque tiene implicaciones de fondo en la estructura económica del estado. Apostar principalmente por inversión externa tiende a generar empleos, pero no necesariamente fortalece la creación de riqueza local. En este esquema, los ciudadanos pasan de ser potenciales empresarios a convertirse en empleados dentro de un modelo que no impulsa el crecimiento desde la base.
La falta de políticas específicas de apoyo, financiamiento y fortalecimiento para MIPYMES agrava la situación. Sin incentivos claros ni condiciones favorables, los pequeños negocios enfrentan una presión constante que limita su capacidad de competir, crecer o incluso sobrevivir en un entorno cada vez más exigente.
Lo que ocurre en Nuevo León no es solo un ajuste económico, sino un reflejo de prioridades. Bajo el gobierno de Movimiento Ciudadano, el impulso a la inversión extranjera convive con el debilitamiento del tejido empresarial local. Y en ese contraste, la pregunta es clara: ¿se está construyendo un estado de oportunidades o un modelo donde los ciudadanos solo tienen espacio como empleados y no como dueños?