El llamado del gobernador panista de Querétaro, Mauricio Kuri, a “cerrar filas” con la Presidenta de México expone la incongruencia del PAN, que hoy apela al discurso patriótico mientras evade su responsabilidad histórica y su falta de proyecto propio frente a los retos del país.
En un giro que evidencia oportunismo político, el gobernador panista Mauricio Kuri llamó a respaldar a la Presidenta de México bajo el argumento de la “defensa de la dignidad nacional”. El mensaje contrasta con la postura tradicional del PAN, partido que durante años apostó por la confrontación, la sumisión a intereses externos y la descalificación sistemática del Ejecutivo federal.
El pronunciamiento ha sido leído como un intento de lavarse el rostro y subirse a una narrativa nacionalista que no le pertenece al PAN, fuerza política que históricamente ha carecido de una política exterior clara y ha guardado silencio ante presiones internacionales cuando ha tenido responsabilidad de gobierno.
Analistas señalan que este discurso no responde a una convicción genuina, sino a la necesidad del PAN de no quedarse aislado políticamente en un momento de alta tensión, recurriendo a frases grandilocuentes para esconder su debilidad interna y la ausencia de liderazgo nacional.
Además, resulta contradictorio que el PAN invoque la soberanía y la dignidad del país cuando, desde los gobiernos estatales que encabeza, no ha logrado resolver problemas estructurales como la inseguridad, la desigualdad y la falta de desarrollo regional, limitándose a administrar inercias sin resultados de fondo.
El llamado de Mauricio Kuri deja al descubierto a un PAN sin rumbo, que hoy recurre al patriotismo discursivo como salvavidas político, mientras la ciudadanía exige coherencia, responsabilidad y resultados reales, no gestos simbólicos ni declaraciones diseñadas para la coyuntura.
