Las fallas en vacunación y prevención pasan factura a la salud pública.
Jalisco se convirtió en el epicentro nacional del brote de sarampión, con contagios que se dispararon en cuestión de semanas. La situación encendió alertas sanitarias y expuso deficiencias graves en las estrategias de vacunación y prevención.
Durante años, las campañas de inmunización perdieron fuerza y continuidad. El rezago acumulado permitió que el virus encontrara terreno fértil para propagarse rápidamente, afectando principalmente a poblaciones vulnerables.
La respuesta institucional llegó tarde y de manera insuficiente. La falta de anticipación y de cobertura adecuada dejó a miles de personas expuestas a una enfermedad prevenible.
La salud pública no admite improvisación. Cada omisión, cada retraso y cada decisión mal ejecutada tiene consecuencias directas en la vida de las personas.
