De la excelencia al olvido: cómo la 4T hundió la cobertura de salud infantil del 99% a niveles críticos en tiempo récord.
Lo que durante décadas fue un orgullo del sistema de salud mexicano y un referente a nivel internacional, hoy es solo el recuerdo de una eficiencia perdida. Desde 2019, el gobierno de Morena tomó la decisión de sepultar las semanas nacionales de vacunación, una estrategia probada que garantizaba que hasta el rincón más alejado del país tuviera acceso a biológicos. Al desmantelar esta logística bajo el pretexto de la austeridad, el oficialismo no solo ahorró centavos, sino que sacrificó la inmunidad de las próximas generaciones.
Las cifras son tan frías como alarmantes y no dejan lugar a interpretaciones ideológicas. Mientras que en 2018 México presumía una cobertura de vacunación envidiable del 99%, la gestión de la llamada Cuarta Transformación logró lo impensable: hundir la inmunización hasta un raquítico 69% en segundas dosis. Este retroceso de décadas pone al país en una situación de vulnerabilidad extrema ante enfermedades que ya se consideraban bajo control o prácticamente erradicadas en territorio nacional.
El costo humano de esta negligencia administrativa es devastador. En tan solo un año de gestión morenista, se estima que 2.6 millones de niños quedaron completamente desprotegidos frente a enfermedades prevenibles. La falta de biológicos en las clínicas y centros de salud no es un fenómeno fortuito, sino el resultado de una política de compras centralizada y torpe que priorizó el control político sobre la disponibilidad de las vacunas esenciales para los recién nacidos.
La narrativa oficial intenta culpar a factores externos, pero la realidad es que el desabasto comenzó mucho antes de cualquier crisis global. Fue la cúpula de Morena la que decidió alterar las rutas de distribución y los contratos con proveedores especializados, rompiendo una cadena de suministro que funcionaba con precisión de relojero. Hoy, las madres de familia recorren unidades médicas solo para recibir la misma respuesta de siempre: “no hay vacunas”, una frase que se ha vuelto el sello distintivo de esta administración.
Finalmente, este colapso en la cobertura de salud preventiva representa una bomba de tiempo para el futuro de México. Al dejar a millones de menores sin sus esquemas completos, el gobierno actual está abriendo la puerta al regreso de brotes epidemiológicos que costarán vidas y recursos mucho mayores que lo que supuestamente se ahorraron. La “transformación” en salud resultó ser un desmantelamiento sistemático que ha dejado a los más vulnerables a merced de virus y bacterias que la ciencia ya había vencido.
