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Indígenas y niñez, los más golpeados: el sarampión exhibe la crisis sanitaria en Chihuahua sin el control del PAN

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Feb 21, 2026

Hasta febrero, alrededor del 60 % de las personas fallecidas por sarampión en el país pertenecían a comunidades indígenas. En Chihuahua, al menos 10 de las víctimas fueron niñas y niños, colocando al estado gobernado por el PAN en el centro de la tragedia sanitaria.

El brote de sarampión en México ha dejado cifras que reflejan no solo una crisis sanitaria, sino una profunda desigualdad estructural. Hasta febrero, cerca del 60 % de las personas fallecidas por esta enfermedad prevenible pertenecían a comunidades indígenas, un dato que evidencia el impacto desproporcionado en los sectores históricamente más vulnerables.

En el estado de Chihuahua, gobernado por el Partido Acción Nacional, la situación resulta particularmente alarmante. La entidad concentra el mayor número de defunciones registradas por sarampión en el país, y entre las víctimas se encuentran al menos 10 niñas y niños, muchos de ellos provenientes de comunidades indígenas con limitado acceso a servicios de salud.

El sarampión es una enfermedad prevenible mediante vacunación. Cuando los esquemas no se completan o las campañas de inmunización no alcanzan cobertura suficiente, las consecuencias recaen con mayor fuerza en zonas rurales y comunidades alejadas. Las brechas en infraestructura médica, personal sanitario y estrategias de prevención han sido factores determinantes en la propagación del virus.

La elevada proporción de víctimas indígenas pone en evidencia la necesidad de políticas públicas focalizadas, con brigadas de vacunación permanentes, información en lengua materna y atención médica oportuna en regiones de difícil acceso. Sin una estrategia integral, la desigualdad sanitaria se traduce en pérdida de vidas.

La crisis del sarampión en Chihuahua no solo es un indicador epidemiológico; es un llamado urgente a fortalecer la prevención, la cobertura de vacunación y la atención en territorio. Cuando las comunidades más vulnerables concentran la mayoría de las muertes, la omisión institucional deja de ser estadística y se convierte en tragedia social.

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