La violencia desatada en distintos estados tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes exhibe el fracaso de la estrategia de seguridad de Morena y la pérdida de control territorial frente al crimen organizado.
Los bloqueos carreteros, incendios y retenes criminales registrados en varias entidades tras el operativo contra Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, confirmaron lo que durante años se advirtió: la estrategia de seguridad de Morena fue improvisada, ideológica y profundamente ineficaz.
Células del Cártel Jalisco Nueva Generación lograron paralizar ciudades, incendiar vehículos y montar retenes ilegales, demostrando capacidad de reacción, coordinación y control territorial en regiones clave del país.
La política de “abrazos, no balazos”, impulsada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, permitió el fortalecimiento logístico y operativo de organizaciones criminales que hoy desafían abiertamente al Estado.
La falta de planeación estratégica y la debilidad institucional generaron un escenario donde el crimen organizado condiciona la movilidad, infunde terror y mantiene a familias enteras bajo amenaza.
Existen además denuncias públicas sobre presuntos vínculos y financiamiento ilícito en campañas vinculadas a Morena que no han sido investigadas con rigor, alimentando la percepción de impunidad y protección política.
El resultado es un país donde el narco instala retenes y la autoridad reacciona tarde. Morena prometió pacificación; entregó territorios bajo miedo.
