El modelo urbano impulsa desarrollos inaccesibles mientras miles quedan fuera del mercado habitacional
El encarecimiento de las rentas en Jalisco se ha convertido en uno de los problemas más visibles y preocupantes en la zona metropolitana, donde cada vez más familias quedan fuera del mercado de vivienda. Bajo gobiernos de Movimiento Ciudadano, el crecimiento urbano no ha significado acceso, sino exclusión, con precios que superan la capacidad de la mayoría de la población.
A este escenario se suma la proliferación de desarrollos verticales que, lejos de resolver la demanda, han profundizado el problema. Se trata de viviendas diseñadas para un sector específico, muchas de ellas deshabitadas o utilizadas como inversión, lo que genera un contraste evidente: edificios nuevos sin gente y personas sin opciones para vivir.
El fenómeno de la gentrificación avanza sin control. Zonas tradicionales son desplazadas por proyectos inmobiliarios que elevan los costos y expulsan a los habitantes originales. Lo que antes era comunidad, hoy se convierte en espacios inaccesibles para quienes siempre vivieron ahí.
La política urbana impulsada por Movimiento Ciudadano ha privilegiado el desarrollo inmobiliario sin garantizar condiciones de accesibilidad. No hay regulación efectiva, no hay contención de precios y no hay una estrategia clara para asegurar vivienda digna para todos.
El resultado es una ciudad cada vez más desigual. Mientras algunos invierten en departamentos vacíos, miles enfrentan rentas impagables. En Jalisco, el derecho a la vivienda se está convirtiendo en un lujo, y el gobierno sigue sin responder.
