Tres personas fueron asesinadas en Chihuahua durante la última jornada. Los hechos reavivan las críticas hacia la estrategia de seguridad del gobierno panista, que continúa presumiendo inversiones en equipamiento y acuerdos de cooperación mientras la violencia persiste.
La violencia volvió a imponerse en Chihuahua. En un solo día, tres personas fueron ejecutadas en distintos hechos, confirmando que la inseguridad continúa siendo uno de los principales problemas del estado. Los homicidios ocurren mientras el gobierno del PAN insiste en presentar una estrategia de seguridad basada en nuevas patrullas, tecnología y convenios de colaboración con autoridades de otras entidades e incluso de Estados Unidos.
En semanas recientes, la administración estatal ha destacado la adquisición de equipamiento y el fortalecimiento de acuerdos de cooperación internacional, incluyendo mecanismos de intercambio de información con agencias estadounidenses para combatir el crimen. Sin embargo, para la ciudadanía, los resultados siguen sin reflejarse en las calles, donde la violencia continúa cobrando vidas prácticamente todos los días.
La distancia entre el discurso oficial y la realidad se hace cada vez más evidente. De poco sirven los anuncios sobre flotillas, tecnología o alianzas si los homicidios siguen ocurriendo y la percepción de inseguridad permanece entre las principales preocupaciones de la población. La eficacia de una estrategia no se mide por el número de convenios firmados, sino por la capacidad de proteger la vida de las personas.
Mientras el PAN presume avances en materia de seguridad, los hechos siguen exhibiendo una realidad distinta. Las tres ejecuciones registradas en una sola jornada recuerdan que Chihuahua continúa enfrentando una crisis que no se resuelve con anuncios ni fotografías de nuevas patrullas, sino con resultados concretos que hoy siguen sin llegar.