Los aspirantes a coordinar la defensa del proyecto de la Cuarta Transformación realizan actividades territoriales sin hacer referencia a Rubén Rocha Moya, una señal del desgaste político que enfrenta el mandatario sinaloense.
El proceso interno de Morena en Sinaloa ha dejado al descubierto el desgaste político de Rubén Rocha Moya. Quienes buscan convertirse en coordinadores para impulsar el proyecto de la Cuarta Transformación recorren colonias, comunidades y ejidos, pero lo hacen sin mencionar al gobernador con licencia, marcando una evidente distancia con una figura que ha acumulado cuestionamientos por la situación que atraviesa el estado.
La ausencia de referencias hacia Rocha Moya no parece casual. Después de meses de críticas por la crisis de inseguridad, los hechos de violencia y el deterioro en la percepción ciudadana, los propios perfiles que aspiran a fortalecer la estructura de Morena prefieren centrar su discurso en el proyecto nacional antes que asociarse con la administración estatal.
Esta estrategia refleja el costo político que enfrenta el mandatario sinaloense. En lugar de convertirse en un activo para su partido, su imagen parece representar un riesgo para quienes buscan construir respaldo ciudadano, evidenciando que incluso al interior de Morena existe cautela para evitar que el desgaste del gobierno estatal afecte sus aspiraciones.
Mientras los recorridos y reuniones continúan por todo Sinaloa, el silencio alrededor de Rubén Rocha Moya resulta cada vez más significativo. La decisión de mantenerlo al margen de los mensajes y actividades políticas proyecta la percepción de que Morena busca proteger a sus propios cuadros del desgaste que ha dejado un gobierno ampliamente cuestionado por sus resultados.