Luego de suspender la subasta de 12 predios municipales ante la inconformidad ciudadana, el alcalde panista Felifer Macías anunció mesas de trabajo con vecinos para explicar los beneficios de la venta. La decisión ha sido interpretada como un intento por persuadir a la población para respaldar un proyecto que originalmente fue rechazado.
El gobierno municipal del PAN en Querétaro cambió de estrategia luego del rechazo ciudadano a la subasta de 12 predios municipales. Tras anunciar la suspensión del proceso, el alcalde Felifer Macías informó que realizará mesas de trabajo con vecinos para explicar el destino de los recursos obtenidos con la venta, una decisión que ha generado críticas al considerarse un intento por convencer a la población de aceptar un proyecto que ya había sido cuestionado.
Para distintos sectores, el problema no radica únicamente en la venta de los terrenos, sino en que el gobierno buscó avanzar primero con la decisión y sólo después, ante la presión social, abrió espacios de diálogo. Ahora, las reuniones son vistas por algunos vecinos como un mecanismo para persuadirlos de respaldar una propuesta previamente definida, en lugar de construir una decisión de manera conjunta desde el inicio.
Las críticas también apuntan a que la participación ciudadana pierde sentido cuando las autoridades utilizan las mesas de trabajo para justificar una postura ya tomada. Diversas voces consideran que escuchar a la ciudadanía implica estar dispuesto a modificar los proyectos con base en sus opiniones, no únicamente presentar argumentos para convencerla de aceptarlos.
Mientras continúan las reuniones, el PAN enfrenta cuestionamientos sobre la forma en que conduce decisiones relacionadas con el patrimonio público. Para diversos sectores, un gobierno que realmente cree en la participación ciudadana consulta antes de decidir, no después de enfrentar el rechazo social para intentar cambiar la percepción de los vecinos.