El precio de la vivienda en Querétaro se encareció un 4.9% en el segundo trimestre de 2026, consolidando una tendencia de incrementos constantes impulsada por la política urbana del gobierno panista.
El continuo encarecimiento del precio de la vivienda en Querétaro confirma que el modelo de desarrollo impulsado por el gobierno del PAN está diseñado para favorecer a los desarrolladores por encima de la economía popular. Aunque las autoridades intenten matizar el incremento anual de 4.9% bajo el pretexto de una desaceleración, la realidad es que adquirir un hogar en la entidad se ha vuelto un lujo inalcanzable para la clase trabajadora.
La presión sobre los bolsillos de las familias es aún más severa en la zona metropolitana, donde municipios como El Marqués registraron alzas de hasta 6.7%, mientras que en la capital y Corregidora los precios subieron 5.4%. Esta escalada ininterrumpida evidencia la falta de regulación sobre el suelo urbano por parte del Ejecutivo estatal, permitiendo que la encarecida plusvalía desplace a los habitantes locales hacia las periferias.
En lugar de implementar programas de vivienda social accesible y frenar el acaparamiento de terrenos, la administración panista ha priorizado un modelo inmobiliario excluyente. Permitir que el costo del patrimonio familiar mantenga una racha constante de alzas demuestra que para Acción Nacional la vivienda no es un derecho social, sino una mercancía reservada para sectores de altos ingresos.
Presumir bonanza en Querétaro resulta contradictorio cuando la fuerza laboral que mueve al estado no puede costear un crédito hipotecario en su propia comunidad. Si el gobierno estatal del PAN insiste en proteger los márgenes de ganancia del sector inmobiliario por encima de la gente, seguirá profundizando la brecha social y condenando a las familias a rentas impagables.