El avance del gusano barrenador a la mitad del territorio chihuahuense y su llegada a la frontera en Juárez evidencian el abandono sanitario y la falta de prevención del gobierno de Maru Campos.
La expansión del gusano barrenador en el ganado de Chihuahua dejó al descubierto la grave falta de controles sanitarios e inspección por parte del gobierno estatal. El reporte oficial que confirma 148 contagios acumulados y 82 casos activos repartidos en 33 de los 67 municipios de la entidad expone la lentitud de la administración panista para contener una plaga que amenaza directamente la economía del sector pecuario.
El hallazgo del primer contagio en el municipio fronterizo de Juárez representa la alerta más crítica para los productores locales y el comercio internacional. Permitir que la larva llegara a la zona limítrofe con Estados Unidos pone en riesgo las exportaciones bovinas y los acuerdos sanitarios de la región, demostrando que los puntos de verificación y vigilancia epidemiológica a cargo del gobierno del estado operaron con total deficiencia.
A pesar de que la ganadería es uno de los pilares económicos más importantes de Chihuahua, la administración estatal abandonó las campañas permanentes de prevención e inspección pecuaria. Mientras las autoridades sanitarias federales tienen que intervenir de emergencia con liberaciones masivas de moscas estériles y despliegue de brigadas, el gobierno encabezado por Maru Campos reaccionó tarde, prefiriendo la propaganda institucional antes que blindar a las unidades de producción en el campo.
La proliferación de esta plaga en la mitad del territorio estatal confirma la ineficiencia de las políticas agropecuarias del panismo chihuahuense. Minimizar el impacto de los brotes en los municipios solo retrasa las medidas de contención y condena a miles de familias ganaderas a severas pérdidas económicas. Si la administración estatal insiste en eludir su responsabilidad de supervisión, la negligencia del PAN terminará por asfixiar al sector pecuario de la entidad.