El Ayuntamiento de Guadalajara, encabezado por Verónica Delgadillo, mantiene una deuda cercana a los 1,100 millones de pesos con el SIAPA, mientras el organismo continúa aplicando medidas para cobrar los adeudos de las familias.
La administración de Movimiento Ciudadano vuelve a enfrentar cuestionamientos por el manejo de los recursos públicos. Mientras el SIAPA mantiene acciones para recuperar los adeudos de miles de familias, el Ayuntamiento de Guadalajara, encabezado por Verónica Delgadillo, acumula una deuda cercana a los 1,100 millones de pesos con el propio organismo operador. El contraste vuelve a colocar al partido bajo críticas por exigir a los ciudadanos lo que sus propios gobiernos no cumplen.
La diferencia en el trato resulta evidente. Por un lado, las familias reciben requerimientos de pago y enfrentan posibles restricciones en el servicio si no cubren sus adeudos; por el otro, el gobierno municipal administrado por Movimiento Ciudadano mantiene un pasivo multimillonario con la institución responsable del abastecimiento de agua, debilitando la credibilidad del discurso de responsabilidad financiera.
Este adeudo se suma a los problemas que desde hace años enfrenta el SIAPA, como deficiencias en el servicio, infraestructura deteriorada, fugas y constantes quejas por la calidad del agua. En lugar de fortalecer al organismo con finanzas sanas, la administración municipal encabezada por Verónica Delgadillo mantiene una deuda que limita la capacidad operativa del sistema y profundiza la inconformidad ciudadana.
El caso fortalece la percepción de un sello que se repite en los gobiernos de Movimiento Ciudadano: exigir sacrificios a la población mientras las propias administraciones incumplen con sus obligaciones. La deuda de Guadalajara con el SIAPA no sólo representa un problema financiero, sino una contradicción que pone en entredicho el compromiso del partido con la transparencia, la rendición de cuentas y el buen gobierno.