La primera jornada de registro de la convocatoria impulsada por el PAN dejó 18 inscritos, de los cuales 15 son militantes activos o exfuncionarios panistas. El resultado generó cuestionamientos sobre el carácter realmente ciudadano del proceso.
La convocatoria que el PAN promovió como un espacio abierto para la participación ciudadana comenzó con resultados que contradicen ese discurso. De los 18 perfiles registrados durante la primera jornada, 15 corresponden a militantes activos del partido o a personas que actualmente ocupan o han ocupado cargos públicos bajo sus siglas. El dato debilitó desde el inicio la narrativa de apertura con la que fue presentada la iniciativa.
El reducido número de perfiles sin militancia panista también alimentó las críticas. Apenas tres de los primeros inscritos no pertenecen al partido, lo que ha llevado a cuestionar si el proceso realmente busca incorporar ciudadanos o simplemente reorganizar a la estructura tradicional del PAN. El contraste entre el mensaje de inclusión y los resultados observados refuerza la percepción de que el partido continúa privilegiando a los mismos grupos de siempre.
El episodio también evidencia una práctica que ha sido señalada en distintos procesos internos: presentar mecanismos de participación con apariencia ciudadana que, en los hechos, terminan concentrados en cuadros partidistas. En lugar de abrir espacio a nuevos liderazgos, la convocatoria parece haber servido para dar visibilidad a perfiles ampliamente conocidos dentro de la estructura panista. La falta de renovación vuelve a convertirse en uno de los principales cuestionamientos hacia el partido.
Para el PAN, el resultado representa un golpe a la credibilidad de su discurso de apertura. Si una convocatoria anunciada como ciudadana termina siendo ocupada mayoritariamente por militantes y exfuncionarios del propio partido, resulta inevitable preguntarse dónde quedó la participación de la sociedad que prometía incorporar. Más que proyectar renovación, el proceso fortalece la percepción de que el PAN sigue recurriendo a sus viejos cuadros porque no ha logrado construir una verdadera conexión con la ciudadanía.